El problema principal es que no hay tanto talento como músculo, no hay tanto trabajo técnico como trabajo físico, los entrenamientos no se centran en el detalle, si no en el ritmo. Y creo que eso es lo que está haciendo que nuestro deporte pierda en calidad y brillantez en favor de partidos trabados, con muchas faltas, cada vez peores porcentajes de tiro y sin libertad individual en el ataque colectivo.
Hay un ejemplo que contradice mi afirmación y al que daré la vuelta para exponer de ejemplo de lo que quiero decir:
El año pasado el Panathinaikos eliminó al Barcelona, un equipo en mi opinión superior ofensivamente (ojo, los griegos son MUY BUENOS, no digo que sea solo físico y defensa) gracias al trabajo defensivo. Pero ¿qué trabajo defensivo?, es decir, la base sorpresiva de su defensa fue (además de una rotación defensiva de 5 hombres digna de ser estudiada, grabada y colocada en el museo del prado) buscar 2c1 en las salidas de bloqueos a Navarro concediendo mucho el tiro a sus 2 bases.
Que ningún gurú baloncestistico se me ofenda, es un resumen muy simple de una defensa de estudio, pero todo ese trabajo, ese desborde físico, esa gran defensa, no hubiera servido para nada si tanto Victor Sada como Ricky Rubio tuvieran una técnica de tiro correcta para el nivel profesional en el que juegan. Si los dos bases del Barcelona hubieran trabajado más el detalle del tiro, en lugar de los músculos o el ritmo el grandísimo Obradovic hubiera tenido que cambiar su grandísima defensa y, posiblemente, no hubiese tenido ni de largo el mismo resultado.
Valga este ejemplo para defender mi postura en favor del trabajo ofensivo, del baloncesto balcánico, del talento por encima del músculo, del detalle por encima del ritmo, etc...